Hendaya de Criptana, premio del jurado I Concurso Microrrelatos Signo Editores 2017

El I Certamen de Microrrelatos de Signo editores ha finalizado con un gran éxito de participación, ya que se han recibido casi 8.000 textos en las tres categorías establecidas: Microrrelato, El disparador y Tuit-historia.

En lo que respecta a la categoría Tuit-historia, el ganador ha sido Fran Toro, con Hendaya de Criptana. A él le corresponden 1.000 euros.

Para Signo Editores, la elevada participación del certamen, con concursantes tanto de España como de Latinoamérica, pone de relieve el interés y la creatividad que los formatos breves despiertan.

Información sobre el jurado

Benjamín Prado, Carlos Mayoral y Manuel Bartual han sido los miembros del jurado esta edición.

Podeís leerlo completo:

Bienvenidos

31340421_373756333142544_2256468176848027648_n¡Bienvenidos a todos! Amigos fieles, seguidores ocasionales, visitantes accidentales… gracias por venir. Mi nombre es Fran Toro. Además de docente y prosista soy, como todo hijo de vecino, muchas otras cosas: padre, lector, colchonero, polemista inofensivo, ex-jugador de rugby… Durante los últimos años me he dedicado a encajar las piezas que conforman mi primera novela que, aunque inédita, logró ser una de las finalistas del XX Premio internacional Ciudad de Badajoz (2016)

Finalista del Premio internacional de novela Ciudad de Badajoz 2016

Para el novelista novel las ganas de publicar son como un potro salvaje coceando contra las paredes de un establo. ¿Qué mejor manera de mitigar el ansia, de confirmar la confianza depositada en el propio trabajo, que el ver tu novela entre las nueve seleccionadas para ganar un certamen internacional? ¿O quizás es todo lo contrario? Las semanas pasaron lentamente pero irremediablemente…

¡llegó el momento del fallo! En casa lo seguimos a través de badajozonline.tv y nos encargamos de que muchos amigos hiciesen lo propio, por lo que aquella noche la televisión en cuestión debió de batir récords de audiencia. Con el cava en la nevera se desveló el misterio: Juan Rey se llevó el gato al agua con una novela histórica titulada 1369, y que verá la luz gracias a Editorial Algaida.

Aquella noche, lógicamente, la botella de cava fue descorchada. Cualquier oportunidad es buena para ensayar el momento en que pueda anunciaros que se han abierto de par en par las puertas del establo.

Cuando el río (Besós) baja crecido.

Hace apenas tres meses, Javier Pérez Andújar ofrecía el pregón de las fiestas de la Mercè. A propósito de sus ya lejanos príncipes valientes, de su río y de mi río, que son el mismo río aunque parezca que nos lo han cambiado:

El río baja crecido por las últimas lluvias. Desde el colegio vemos cómo el cielo plomizo que nos ha despertado hoy se confunde con las aguas revueltas del Besós. Las gigantescas torres eléctricas, con afán de molinos de viento, crepitan incesantemente desde su majestuosa posición de guardaespaldas del río. El cañizo y la maleza le acompañan hasta su destino final; y el barro, que todo lo envuelve.

Se trata de una fría mañana otoñal de 1984. No es orwelliano. Javier Pérez Andújar describe, ambientado en 1974, lo que cualquier ribereño puede identificar en cualquier destello infantil de memoria más tierna.

Sobres de cromos, soldaditos, indios y vaqueros de ultramarinos de la esquina los domingos. Sobremesa familiar y en los silencios historias de guerras y mutilaciones, emigraciones en trenes con asientos de madera. Refrescos en grandes botellas de vidrio, tardes frente al televisor y los primeros tebeos antes de llamarse cómics.

Son fotos de niños dando de comer a las palomas, de pantalones cortos y rodillas con costra, de seats ochocientos cincuenta, de abuelas de luto con moño, de ir al campo los domingos, de bañera llena, de rotuladores carioca, de chalecos de lana, de primer día de colegio.

En el interior de los altos edificios, deformes e inhumanos como ogros, se hacinan los héroes anónimos del extrarradio: el padre de familia en la fábrica, el ama de casa, la viuda, el tullido, el maestro, el niño.

Fran Toro. Publicado originariamente en La Voz de Barcelona, 14 de mayo de 2008