[‘ka:stiŋ]

CASTING [‘ka:stiŋ] n TECH (pieza de) fundición.

THEAT reparto de papeles.

~ vote, voto de calidad.

Los castins son otra cosa.

El niño flamenquito, que apenas sabe la tabla del siete a sus nueve años, intenta demostrar las otras, las tablas que se les supone a los artistas verdaderos en los escenarios. En bambalinas, el artista tirapedosasuvoluntad ultima su número antes de deleitar a los espectadores con su natural condición.

Y es que ya se veía venir: a rey muerto, rey puesto. Resultaba harto aburrido seguir con devoción las operacionestriunfo uno, dos, siete -ese gran experimento sociológico-, y los grandeshermanos en sus múltiples variantes; la gallina que ponía huevos de oro ya no sirve ni para hacer caldo, y los huevos que pone no son de oro sino de lata, de mucha lata.

Pero los castins son otra cosa. Esa gallina sí que tiene buenas pechugas.

Andan a tortas Cuatro y Telecinco por la gallina, aunque buen provecho le sacan ambos al producto. Siguen pasando por los escenarios cantantes, malabaristas, adiestradores de cerdos, bailarinas y bailaores, percusionistas, humoristas, magos. Todos por amor al arte, con coste cero y derechos de imagen a precio de bocadillomortadela. Con gesto torcido, en el mejor de los casos y si no es Sardà, el miembro del jurado reprime el instinto natural del humano a la humillación ajena.

El pobre niño virtuoso del violín, becado en una universidad alemana, comparte nervios con el entrañable tontodelpueblo, que antes del numerazo expresa orgulloso que sus vecinos le envidian por su estilo al bailar y su originalidad al vestir.

Desde luego los castins son otra cosa.

Mención aparte merecen esos padres que llevan a sus pobres hijos a hacer monerías ante los ojos acostumbrados a todo de España. ¡Qué poca vergüenza! ¡qué degradación! ¡qué garrulismo! Ésos sí que ansían la gallina de los huevos de oro. Debiera ser publicado en el BOE el nombre de este atajo de aprovechados que pretenden salir de su anonimato economicosocial utilizando el atajo hacia la popularidad de barrio que les abre su hijito y su talento.

Los castins, no hay sarcasmo que valga, son otra cosa.

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